domingo, 7 de agosto de 2011

LOS CLAVELES DEL AIRE

Muy abundante en el asturiano concejo de Colunga, el clavel del aire (Tillandsia Aeranthos), es una planta que se reproduce por explosión de la semilla y crece apoyada sobre otras. Al desarrollarse sobre plantas leñosas, les produce daños, al competir por espacio y luz y por la compresión que realizan las raíces de los claveles a los ramos más jóvenes de los árboles, estrangulando en mayor o menor medida el floema (vasos de conducción), impidiendo la libre circulación de savia y  no permitir a la planta hospedante la formación de nuevas hojas en sus ramas, pues les dificulta la fotosíntesis, la respiración y la transpiración.

El clavel del aire se puede definir como un planta epifita, que pertenece a la familia de las Bromelias y vive apoyada o colgada en cualquier lugar. Aunque prefieren la semisombra, el sol también les va bien. El clavel del aire colgado de los árboles se alimenta de sus hojas, trocitos de corteza, polvo, etc., y de la humedad ambiental.


El clavel del aire, florece en primavera y luego forma cúpulas dehiscentes que se abren y liberan unas 50-60 semillas pilosas. Estas semillas transportadas por el viento, el agua, los pájaros o insectos, se adhieren a diferentes ramas, para luego iniciar su crecimiento. De hojas fugitivas dan flores azul claro y no dan trabajo. Es hermafrodita, floreciendo la hembra. Se reproducen simplemente desgarrando una ramita y colgándola en cualquier otro sitio, crececiendo a pleno sol o a la sombra, sin agua, sólo la de la lluvia y sin tierra ni abono.


Los claveles del aire son plantas del continente americano, desde Estados Unidos hasta Chile, pero especialmente abundante en Argentina de donde quizá los emigrantes fueron los que nos la trajeron a Asturias. Hay una leyenda argentina sobre el clavel del aire que dice así:

En el noroeste argentino se cuenta que hace mucho tiempo, en la época de la conquista, un oficial español se enamoró de una hermosa indiecita de nombre Shullca. La vio por primera vez durante una expedición, mientras ella caminaba por las sierras y ya no pudo olvidar la belleza de sus rasgos y la dulzura de su voz. Apenas llegó al pueblo averiguó quién era la joven y, desde ese momento, se propuso obtener su atención. Pero a pesar de los insistentes galanteos, Shullca nunca correspondió su apasionado amor. El militar juró entonces vengarse de aquella mujer que despreciaba su cariño y, una tarde en que la halló sola en la sierra, comenzó a perseguirla. La niña, en su desesperación, trepó a la rama más alta de un coposo algarrobo. El viento era fuerte y mientras más subía Shullca, más se balanceaban las ramas amenazando con derribarla. El joven oficial trepó tras ella y con dulces palabras le pidió que bajara, prometiéndole respetarla si así lo hacía. Pero la niña se negó y, el enfurecido soldado blandió su puñal en señal de amenaza. La aterrorizada indiecita no atinaba a moverse en su precario refugio, y el despechado joven arrojó el puñal que fue a clavarse en el pecho de Shullca. El cuerpo de la bella jovencita cayó al vacío y tras él, el del oficial hispano. Una gota de sangre alcanzó, empero, a humedecer el tronco del árbol. Y allí nació el clavel del aire, que con su fragilidad y delicadeza recuerda por siempre la inocencia de Shullca. 

Figura también en  bastantes Tangos, con letras como:

                                                         Como el clavel del aire,
                                                         así era ella
                                                         igual que la flor
                                                         prendida de mi corazón.

                                                         ¡Oh, cuanto lloré
                                                         porque me dejó!
                                                   
                                                         Como el clavel del aire,
                                                         así era ella
                                                         igual que la flor.

O aquella otra letra de canción:                              

                                                         Como un clavel del aire
                                                         se tendió
                                                         ella decía que era amor
                                                         pero no.  

En general, el tango llora las desgracias de la gente y éste es un claro ejemplo. El amor que tuvo finalmente se le va. Eso es una desgracia ¿o no?. Bueno, últimamente  y como decimos en Colunga "depende, bobu, depende".

Desde hace un tiempo, al clavel del aire en Argentina está considerado como plaga, así que imaginaros como se reproduce. También expertos la consideran planta medicinal. Así se cuenta, que la infusión de la planta (10 gramos en un litro de agua), se usa contra los dolores de corazón, en mayor dosis contra la nefritis. Y también, que la infusión de las flores frescas, dos o tres inflorescencias en un litro de agua, se utiliza contra las irritaciones de la vista.

Se podría definir el clavel del aire como vegetal en el vacío, pétalo imposible, locura de riesgo, certidumbre, obediencia, amor gratuíto, colorido de estupor, flor desde la brisa de misericordia,...

Pero la verdad, es que en el paisaje de Carrandi, en los alrededores de la casa rural La Curuxa del Sueve, colgado en corredores, postes, entradas de fincas y casas, además de curioso, es muy bonito y queda muy "guapu". 



                                                       

2 comentarios:

  1. Llevaba mucho tiempo buscando este tipo de planta aerea pero al fin lo he encontrado en www.ecoterrazas.com como clavel de aire o tillandsia aeranthos

    un saludo

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  2. La de las flores azuladas no es la aeranthos, creo que es la tillandsia bergeri. Salu2

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